Extrañar y adaptarse: aprender a vivir entre dos mundos A veces adaptarse es difícil porque no cambia solamente un aspecto de nuestra vida. Cambia un mundo entero. De repente, cosas que antes eran automáticas dejan de serlo. Ya no sabés exactamente dónde queda el banco, dónde encontrar un médico de confianza, cuál es el lugar al que ir cuando necesitás resolver algo. Todavía no tenés esos puntos de referencia que antes te daban seguridad sin que siquiera los pensaras. Y mientras intentás construir una nueva rutina, también estás intentando conocer personas, adaptarte a un nuevo trabajo, entender una nueva forma de vivir y hacer propio un espacio que todavía se siente ajeno. Porque no solo cambia el lugar donde vivimos. También cambia la forma en la que nos relacionamos. Te encontrás en conversaciones donde muchas veces no sabés de qué están hablando. Escuchás nombres de lugares que para los demás son conocidos, pero para vos todavía no significan nada. No sabés si están hablando ...
Cuando la novedad se termina: el día que aparece la nostalgia Al principio todo es nuevo. Las calles, los sonidos, las palabras, los lugares por descubrir. Hay una emoción especial en caminar por una ciudad que todavía no conocés, en sacar fotos de rincones que para otros son cotidianos, en sentir que estás construyendo una historia diferente. Los primeros días pueden estar llenos de adrenalina. Hay trámites, cosas por resolver, lugares que conocer y una sensación de "lo estoy logrando". Pero un día, casi sin darte cuenta, la novedad empieza a bajar. La rutina aparece. Y con ella pueden aparecer emociones que quizás no esperabas. Empieza ese momento en el que ya no estás solamente descubriendo el lugar nuevo, sino empezando a darte cuenta de todo lo que dejaste atrás. Aparece la nostalgia. Aparecen esos casamientos, nacimientos, cumpleaños, egresos y todos aquellos eventos que te das cuenta que no sólo ahora no podes estar sino que la vida estas eligiendo hoy, incluye no es...